LOS ORÍGENES DEL PERIODISMO EN NUESTRA AMÉRICA (I)
LOS ORÍGENES DEL PERIODISMO EN NUESTRA AMÉRICA

En la foto Benítez con Tubal Páez, entonces presidente de la Upec, y los vicepresidentes Antonio Moltó y José Dos Santos, cuando se le comunicó en su hogar el otorgamiento del Premio Nacional José Martí.

Hoy comenzaremos a publicar, por entregas, este libro de José A. Benítez Cabrera, editado en 2004 por la Editorial Pablo de la Torriente, de la Unión de Periodistas de Cuba. 

El texto de introducción, que ahora reproducimos, fue escrito por Ernesto Vera, fundador de la Upec, su presidente durante dos décadas y Premio Nacional José Martí:

Los países de nuestra América nacieron con la contribución de un periodismo independentista realizado en las condiciones difíciles de esas luchas y la voluntad que ellas inspiraban.

Con la independencia nacional es que pudo surgir el concepto de libertad de prensa en las constituciones y leyes aunque ésta no sea tan real en su ejercicio práctico en sociedades injustas y con un periodismo manipulado por intereses contrarios al sentir popular.

Fue decisivo el compromiso patriótico para la existencia de la prensa y también es la herencia más preciada que tenemos los periodistas de nuestro tiempo, debido a la actualización de los combates con igual objetivo contra la globalización imperialista que pretende negar los valores que nos parieron.

Es la libertad de prensa comprometida con la nación y las causas populares –no en abstracto– lo que explica un aporte mayor en vidas de los profesionales latinoamericanos de la prensa en relación con otras regiones del mundo. Antes, en tiempos de las dictaduras militares, así como hoy mediante las democracias a la medida, siempre auspiciadas por el mismo poder hegemónico estadounidense.

Incómodos hoy para la corrupción como ayer para el ordeno y mando, nuestros periodistas demuestran tener memoria histórica a pesar de tantas vías utilizadas para desvirtuar sus principios éticos profesionales.

Me refiero a lo mas auténtico que existe en los medios de difusión y en los periodistas latinoamericanos, nacido de adentro, de las entrañas de nuestros países, mientras enfrentamos en igual terreno la embestida de las transnacionales enajenantes organizadoras de la mentira.

En esa dirección incide el contenido de este libro, o sea, afianzar la autenticidad de los periodistas y el periodismo latinoamericanos mediante la revalorización de sus genuinos orígenes y contribuir a empinarlos en la defensa de los valores que juntan a la patria grande en 1os países de nuestra América.

Los orígenes del periodismo en nuestra América es un libro que debieran leer todos los alumnos y profesionales de la prensa, porque Como dijera José Martí: «…Ya no podemos ser el pueblo de hojas, que vive en el aire, con la copa cargada de flor, restallando o zumbando, según la acaricie el capricho de la luz, o la tundan y laten las tempestades. ¡Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de siete leguas! Es la hora del recuento y la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de 1os Andes… La historia de América, de los incas acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de 1os arcontes de Grecia. Nuestra América es preferible a la Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria…»

Los ejemplos del periodismo independentista están presentes en cada lugar y muchos merecerían ser designados como la fecha de los periodistas de la región latinoamericana.

El 11 de abril, fecha de fundación de El Ilustrador Nacional en 1812, en Sultepec, México, que ha sido la seleccionada por la Federación Latinoamericana de Periodistas y la Organización internacional de Periodistas como Día del Periodista Latinoamericano, representa muy bien las características de 1os otros órganos de prensa insurgentes. El Dr. José María Coss careció de imprenta y tinta e hizo 1os primeros con letras en madera, talladas por él, así como añil de teñir rebozos. Después dispuso de una imprenta, lo que le permitió la edición de numerosos números de esa publicación y mas tarde de El Ilustrador Americano.

Ese mensaje dice cómo es conveniente dominar las nuevas tecnologías y también es de principio no detenerse al carecer de ellas, si hay una causa justa que promover. Fue primero periódico de madera y añil porque estaba inspirado en la independencia de México, como ocurrió con dificultades similares en los otros países latinoamericanos.

Deliberadamente he dejado para el final la presentación del autor de este libro. José Antonio Benítez es para mí y para muchos colegas uno de los mejores periodistas que ha dado nuestra región en este siglo. Cubano, es leal a su tierra por el patriotismo latinoamericano que ejerce, por la identificación absoluta con la Revolución de su país. Al triunfar ésta, se le encargó por la Unión de Periodistas hacer un libro de periodismo y redactó Técnicas de periodismo, y no lo hay mejor en el mundo. Ahora, de nuevo, sé que éste será también el mejor.

(José Antonio Benítez Nació en 1921 y en 1944 se trasladó a Nueva York, donde cursó algunos años de periodismo en la Universidad de Columbia. Representó en las Naciones Unidas a diversas publicaciones latinoamericanas y fue redactor de la edición estadounidense del periódico El Imparcial. Entre 1954 y 1959 trabajó en el Departamento Internacional de la United Press International. A mediados de 1959 regresó a Cuba y casi de inmediato volvió a Estados Unidos como corresponsal de Revolución ante las Naciones Unidas. Desde su regreso en 1960, colaboró en la revista Bohemia, la Casa de las Américas, y el periódico Granma, en el cual ejerció importantes responsabilidades. Fue profesor universitario. Entre sus libros se encuentran África: biografía del colonialismo (1964), David-Goliat siglo XX (1967), Técnica periodística (1971) y  Desafío a la desinformación (coautor, junto con José Bodes y otros)., en 1980. Por su meritoria labor recibió condecoraciones y reconocimientos como la Orden Félix Varela, en 1982, y los Premios Casa de las Américas, en 1976, y el Nacional de Periodismo “José Martí”, en 1999. Falleció en La Habana el 12 de noviembre de 2006.)

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