EMILIO ROIG DE LEUCHSENRING, UN PERIODISTA PARA TODOS LOS TIEMPOS (II)

Como parte del desarrollo de la prensa plana, comienza en la Cuba republicana la propagación de las revistas de todo tipo, dirigidas a públicos diversos, partiendo de lo cual, los especialistas las ubican en dos tendencias al tener en cuenta temáticas y lectores, así como características de forma y contenido: de interés general y de alta costura. Un momento que ya es posible vislumbrar en los albores de esta primera década del siglo XX, aunque se puede coincidir con lainvestigadora Janny Amaya Trujillo que el auge se produciría algunos años después.

En Gráfico, Roig de Leuchsenring sustituye en 1913 a Willy de Blanck —nombrado Encargado de Negocios de Cuba en China—en la jefatura de redacción, cargo al que renunciaría dos años después, para dedicarse de lleno a los estudios universitarios.

Sin embargo, sigue como redactor y lleva las secciones de costumbres “Rasgos y Rasguños” y “Personajes y Personillas”. Gráfico transita airosa desde sus inicios, con una tirada de 15 mil ejemplares, un precio de cinco centavos y un catálogo de colaboradores entre los que estaban Don Fernando Ortiz, Rafael Montoro, Enrique José Varona, Fray Candil, Arturo Carricarte, Emilio Blanchet, Mariano Brull,Alfonso Hernández Catá, José María Chacón y Calvo, Julio Villoldo, Federico de Ibarzábal, Enrique Gay Galbó, Dulce María Borrero, Gustavo Robreño, José Antonio Ramos y Francois G. de Cisneros. Desde la edición 20, Gráfico se identifica como “Semanario de información mundial”. A partir del número 204, se subtitula “Publicación ilustrada”. Entre este último y el 225 se edita dos veces al mes.

Del número 18 al 95 es Roig de Leuchsenring su jefe de redacción, jefatura ocupada por M. Donaciano Rivas del 96 al 148, en tanto, desde el número 186 al último ejemplar encontrado (248) correspondiente al 7 de septiembre de 1918, aparece como director, Laureano Rodríguez Castells.

Roig pondera su participación en Gráfico al valorar en su artículo “Nuestro primer aniversario” —publicado en el Volumen II, número 40, de diciembre de 1913—aquellos momentos definitorios del nacimiento del semanario, de cuya nómina fundacional él no formó parte: “Gráfico resultó una verdadera revolución en el campo de nuestras publicaciones semanales por su reducido precio, la novedad de presentación y factura. 

Por primera vez en Cuba aparecía una revista de información que se vendiese a cinco centavos. No imitaba a otras publicaciones similares de Europa o Estados Unidos. Tenía cierta personalidad y originalidad a la vez que simpatía y atrayente. Una revista para todos, alegre, amena, atractiva…

“Redactaron el primer número: Rafael Montoro, Willy de Blanck, M. Fernández Cabrera; Enrique Hernández Miyares; Gustavo Robreño, Sergio Acebal y Conrado W. Massaguer, director y redactor artístico”. Se puede afirmar que Gráfico comienza a extinguirse en los días finales de 1915 cuando su principal inspirador y sostenedor Conrado W. Massaguer desiste del proyecto por discrepancias con Laureano Rodríguez Castells, “inolvidable amigo, pero equivocado en asuntoseditoriales”.

SOCIAL

Al año siguiente nació Social sin echar por la borda las experiencias de Gráfico. Justo en enero de 1916 vio la luz el primer número de la revista que en sus inicios tuvo como público cautivo fundamental a las damas de clase rica o acomodada de las ciudades, aquellas que permanecían en casa, con mucho tiempo libre yconsiderable poder adquisitivo.

El propio Bermúdez hace notar que tal vez por eso es una mujer, en este caso una perteneciente “a la estirpe de buenas escritoras como Blanche Zacharie de Baralt”, la que firma sus impresiones sobre el suceso editorial, en el segundo número de Social correspondiente a febrero de 1916: “Creo que La Habana es proporcionalmente a su población, una de las ciudades que cuenta con el mayor número de periódicos; de modo que al surgir uno nuevo pudiérase poner en duda su utilidad.

“Pero, a pesar de esa plétora, el primer número de Social despertó aquí verdadero entusiasmo. Y se comprende. Bastaba hojearlo para darse cuenta de que llenaba un vacío, que correspondía a una necesidad de este medio ambiente. “La belleza de la publicación, su factura, su originalidad, su elegancia, su buen humor junto con su información fidedigna y sus artísticas ilustraciones, todo concurría a asegurar un completo e indiscutible éxito”.

Ante la exitosa acogida, Massaguer decide adquirir su propia imprenta y taller en la barriada del Cerro para confeccionar la publicación fotolitografiada. De tal manera que, en 1917, coincidiendo con el año de la graduación universitaria de Roig, la triunfante revista se convierte en la primera en el mundo realizada en su totalidad con el sistema de impresión indirecta offset.

Después de los años iniciales, poco a poco sin perder la belleza de sus formas y con la anuencia de Massaguer, Social se inclina hacia temáticas de un espectro social más amplio con la influencia del futuro primer Historiador de la Ciudad, quien fuera nombrado jefe de redacción, en mayo de 1918.

A partir de 1921, según el propio Bermúdez, Massaguer le confiere “luz verde a Roig en cuanto al vuelo de los contenidos de Social, para lo cual empezará a acercar a la vanguardia literaria a sus páginas, tanto la nativa como la extranjera”.Asimismo, resulta un prioritario propósito dar a conocer en la revista textos hasta entonces inéditos de José Martí.

Al analizar sus contenidos, muchos de los que siguieron de cerca la evolución de Social y hasta en algún momento formaron parte del equipo editorial como Juan Marinello, admiran la manera en que la revista fue sorteando las temáticas primeras para asumir otras de mayor compromiso con el pasado histórico reciente.

“En los años de ebullición encontrada y decisiva que van de 1915 a 1930 –consigna Bermúdez– hace su labor Social. Quien hojee hoy, sin haber conocido aquellos días formadores, los bellos cuadernos elaborados por Conrado Massaguer, quedará sorprendido de los elementos que allí se yuxtaponen. Junto a la vanidad rastacuera de la nueva “nobleza” isleña, muy entendida con los magnates yanquis y sus próvidas corporaciones, se reitera un señalamiento ardoroso de la proeza mambisa y una alusión devota a la hazaña intelectual de otros tiempos cubanos”.

También desde el exterior llegaron elogios, entre otros, del periodista y ensayista José Carlos Mariátegui, quien fundador y director en 1926 de la revista Amauta, Y fuera calificado por Roig “tal vez, la figura más sobresaliente de la joven intelectualidad peruana de nuestros días”. Mariátegui le escribe para agradecerle “las amistosas” palabras con que ha saludado Social la aparición de su libro 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana, además de reproducir el fragmento dedicado al indigenismo en la literatura de Perú. “Recibo ahora puntualmente Social que lo leo con agrado y simpatía. Es un placer recorrer sus páginas donde una nota es constante: la selección y el buen gusto”.

En sus 20 años de vida (1916-1933; 1935-1938) y unos 230 números publicados, Social divulgó la obra de escritores y artistas de América Latina, Estados Unidos, Europa y Asia, en diferentes campos de creación, incluidos la literatura, música, diseño gráfico, fotografía, artes plásticas, entre los que se cuentan siete premios Nobel de Literatura y uno de Medicina, refiere Bermúdez en su obra citada. En un análisis de las publicaciones de la época, la investigadora Janny Amaya Trujillo expone las características formales de Social que, a su juicio, la alejaban del resto de sus contemporáneas y la colocaban en su justa medida sin menospreciar sus aportaciones como un exponente editorial de vanguardia.

“Las innovaciones de Social no quedaron solamente en un alarde de tecnología. Su director, [Massaguer], destacadísimo artista gráfico que había estado en contacto con las tendencias más revolucionarias de la gráfica, dotó a la publicación de un diseño muy peculiar, de gran calidad y refinado esteticismo.

“La revista revelaba una continua búsqueda, una constante experimentación en el plano de la gráfica, con los magníficos trabajos de las portadas, la aplicación de novedosos conceptos de diseño a los anuncios comerciales, las ilustraciones, el humor, los sumarios y machones. “De tal modo, se erigió como anticipadora y divulgadora de códigos expresivos que desarrollarían a partir de 1927 las corrientes vanguardistas en el campo de la plástica”.

Al arribar la revista a su decenio, Roig de Leuchsenring rememora los inicios en el artículo “Diez años de labor”, para conferirle a Social el sentido de continuidad respecto a su antecesora Gráfico, además de modelar su propio desarrollo personal en el considerado más brillante proyecto editorial de vanguardia para el periodismo, el arte, la literatura y la gráfica de comunicación cubanos.

Aunque admite que “Roig fue el alma de la redefinición de contenidos de Social”, R. Bermúdez refuta algunos textos de ciertos autores en los cuales se ha dado entender que “el criterio del escritor era más independiente y decisivo que el del gráfico en tales lides literarias” En este punto vale la pena citar de nuevo a Juan Marinello y la valoración que le merece el notable crecimiento intelectual querepresenta para Roig este momento: “De Gráfico pasó Emilio Roig de Leuchsenring a Social, también a la vera de Conrado W. Massaguer. Cuando se estudie la etapa que cubre esta revista, habrá de anotársele un saldo positivo, en medio de limitaciones considerables.

“Por un raro contraste, hijo de las circunstancias de entonces, Social, que salió al ruedo para aventar vanidades, fue vehículo de inquietudes intelectuales y, en más de un momento, abrió sus puertas a pensadores y artistas de espíritu libre y ánimo progresista. “La gente de hoy no comprenderá de inmediato cómo en las páginas de Social podían maridarse las galas del gran mundo y el Manifiesto del Grupo Minorista, redactado por Rubén Martínez Villena, en que se acoge la consigna antiimperialista.

“La explicación del fenómeno llevaría mucho espacio y no es esta la ocasión de intentarlo; solo cumple destacar que en lo que fue Social de actualización intelectual y de asilo de plumas libres, tuvo participación primordial la mano de Emilio Roig de Leuchsenring, su jefe de redacción”. Tras ubicar a ambos en el mismo lugar, el Historiador de la Ciudad desde 1967 hasta su fallecimiento el 31 de julio de 2020, doctor Eusebio Leal Spengler, valoró la participación de Roig de Leuchsenring y Massaguer con una opinión más conciliadora: “Y la decisiva contribución suya [de Roig] para transformar a Social, de un magazín frívolo en una maravillosa publicación, junto a su inseparable amigo Conrado Massaguer, quien también era un artista con el mismo sentido de la modernidad. “Baste ver el diseño y las ilustraciones de Social para comprender lo que significó el dúo Emilito-Conrado”.

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