SERGIO CORRIERI, SIEMPRE EN EL CAMINO DE LA REVOLUCIÓN
Sergio Corrieri

Después de su triste desaparición física, han aparecido varias reseñas que resaltan las grandes cualidades personales de Sergio Corrieri Hernández: las de actor de primera línea, su calidad como ser humano, su modestia y austeridad, su indiscutible carisma y entrega plena a la causa de la Revolución.

Y es que en su fructífera vida hizo de la amistad y la solidaridad un principio permanente en su actuación a nivel nacional e internacional.

Apenas iniciado el año 1990, cuando el campo socialista europeo se desmoronaba por completo, la dirección del Partido y el Gobierno designó a Sergio para ocupar la presidencia del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, el ICAP, como se conoce popularmente dentro y fuera de nuestras fronteras.

No era un secreto para los cubanos y amigos de otros países el gran reto que significaba la nueva tarea. Hasta muchos llamados amigos señalaban el fin de la causa cubana, porque no nos consideraban capaces de sobrevivir al derrumbe sin otro asidero real que el de nuestro coraje y fe en el proceso político, económico y social del sistema socialista.

Sergio Corrieri

Fue en ese difícil contexto que Sergio desempeñó un papel esencial en la multiplicación de la solidaridad y la amistad internacional con la Cuba revolucionaria, tarea en la cual contó desde el primer momento con el apoyo total de los cuadros y trabajadores del organismo.

Con cariño, amor, comprensión y sus dotes carismáticas, realizó el trabajo que se requería en esos momentos y buscó vías de escape para afrontar el problema financiero de la institución. Es así que el ICAP fue capaz de aumentar las Asociaciones de Amistad en el exterior y canalizar necesidades del país a través de donaciones de los amigos de Cuba, fundamentalmente en la esfera de la salud, las cuales, si bien no resolvían los problemas de la nación, eran sin duda un modesto paliativo para enfrentar nuestras carencias.

Fue en esos tiempos difíciles cuando se organizaron y realizaron en los años 1994 y 2000 el Primero y Segundo Encuentros Mundiales de Solidaridad con Cuba, los cuales rompieron pronósticos de asistencia y reunieron a miles de participantes de cientos de países interesados en conocer la realidad del país y expresar su apoyo a la Revolución. En ambos momentos contamos con la presencia de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro, y con el entusiasmo y empeño de Sergio.

Al frente del ICAP concibió y dirigió un programa permanente de atención a nuestros amigos, con un criterio amplio y sin visos de sectarismo, el cual al cabo de los años puede apreciarse en las más de dos mil organizaciones de solidaridad con Cuba en más de 140 países. Para integrarlas sólo pedimos una condición: estar de acuerdo con nuestro derecho de ser independientes y elegir el sistema político deseado por el pueblo cubano.

Otra línea priorizada por Sergio al frente del ICAP fue la búsqueda de apoyo internacional para el levantamiento del criminal bloqueo del gobierno de Estados Unidos contra nuestro pequeño país, y en los últimos años de la última década del pasado siglo, la lucha por la liberación de nuestros Cinco Héroes prisioneros injustamente en cárceles estadounidenses.

No hablamos de la obra de un hombre, pero la vida nos indica que la voluntad y el ejemplo de una persona influye indiscutiblemente en el colectivo de trabajo de un organismo, ministerio, país o grupo de obreros, y eso lo logró Corrieri con su formación de cuadro. Lo hizo con amor y sobre todo, con su ejemplo diario de consagración al trabajo.

Su obra política está a la par de la lograda en el campo artístico: no podemos separar al presidente del ICAP del actor de Memorias del Subdesarrollo, de El hombre de Maisinicú, o del David de En silencio ha tenido que ser. Se dan pocos casos de personas que reúnan las condiciones de buen intelectual y, a la vez, buen cuadro político, y Sergio lo logró. En nuestro criterio una de sus mejores actuaciones fue, sin lugar a dudas, su compromiso con la Revolución y su confianza en Fidel y Raúl Castro.

Luchó por la vida hasta su último aliento, esparció cariño, amistas y solidaridad entre sus amigos, compañeros y familiares. En él siempre tuvimos el apoyo que se necesitaba para cumplir las tareas y seguir adelante. El ejemplo que de él recibimos todos sus colaboradores, nos compromete a continuar su obra hasta alcanzar la victoria final.

Sergio Corrieri Hernández, un hombre pleno con corazón.

Periodismo Gráfico

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